Los Cólicos

El caballo es un animal muy sensible a los problemas nutricionales y entre ellos destaca por su frecuencia y gravedad el de los cólicos.

Es evidente que existen una serie de factores que predisponen a la presentación de cólicos en los equinos. Sirvan de ejemplo el acceso repentino a una elevada ingesta de piensos, el estrés, los cambios de horario en las comidas, el trabajo intenso después de la ingesta de alimentos, un trabajo prolongado,dentadura que impida una correcta masticación, y un amplio etcétera.

No obstante, uno de los factores más frecuentes en la etimología de los cólicos es tanto la insuficiente cantidad de forraje de calidad suministrado y consecuentemente una ingesta excesiva de pienso o alimentos concentrados, como el consumo de una alta cantidad de forraje. Trabajo prolongado y agotador, el consumo de agua fría, el consumo excesivo de hierba verde. Es necesario tener en cuenta las características anatómicas y fisiológicas del caballo, recordando que es un hervíboro pero con un estómago único, débil y pequeño, y un intestino grueso muy desarrollado.

Son características importantes de su fisiología el realizar una masticación concienzuda que puede durar hasta 40 minutos por periodo de ingesta, llegando a realizar 3500 movimientos masticatorios antes de ingerir un kilo de heno con el fin de conseguir, con los movimientos laterales y verticales de sus mandíbulas, partículas de 1.50 mm. De este modo ingiere el heno sin problemas aunque necesita para ello una producción de hasta 12 litros de saliva al día.

El tránsito del bolo alimentício por el estómago es rápido pero con la característica de que el caballo no puede realizar ninguna regurgitación, es decir, carece de la posibilidad de vómito. Ello va unido a una intensa secreción de jugo gástrico que puede sobrepasar los 10 litros al día.

En cambio, la digestión intestinal es intensa, con una amplia actividad microbiana en el ciego que presenta una capacidad de alrededor de 30 litros.

Por estas causas el tránsito digestivo es lento y puede cifrarse en 37 horas para los henos y 28-34 horas para los concentrados.

Es decir, la digestión en el intestino delgado del caballo es similar a la que se produce en los monos gástricos (cerdos por ejemplo) pero en el intestino grueso la digestión tiene un cierto parecido con la de los rumiantes debido a los importantes procesos de fermentación que se producen en el ciego.

En el citado intestino grueso es necesaria, para su correcto funcionamiento, la presencia de fibra bruta ya que con ello se incrementa la producción de ácidos grasos volátiles, se mejora la degradación de los hidratos de carbono y se favorece la síntesis de aminoácidos y de vitaminas.

Esta especial funcionalidad intestinal hace que el caballo esté muy predispuesto a los cólicos. Al no poder realizarse el reflujo gástrico las contracciones intestinales son fuertes y potentes y se agravan con el frío (ambiental, agua de bebida fría), mala masticación (importancia de la dentadura) y, especialmente, la ingesta de fibra.

Un exceso de fibra, además de reducir la digestibilidad del pienso en su conjunto puede generar cólicos pero al mismo tiempo su deficiencia da lugar a una paralización de los movimientos intestinales, con presentación de fermentaciones anormales y, lógicamente, también de cólicos.

Los desajustes en la ingesta de fibra bruta dan lugar con facilidad a los llamados cólicos por obstrucción, cólicos por excesiva fermentación de la ingesta (timpanismos), y cólicos por aumento de las contracciones intestinales espasmódicas).

La calidad del forraje suministrado, su aporte de fibra según el periodo de corte del mismo, la calidad de su henificación o deshidratación, su relación y equilibrio con los almidones de la ración de concentrado, son factores importantes en la aparición de esta temible enfermedad.

El suministro de henos y concentrados de buena calidad dentro de un equilibrado proceso de mezcla, asegurando una buena relación entre la fibra bruta y los hidratos de carbono de la ingesta total son condiciones esenciales para reducir al máximo la presentación de cólicos en los caballos.

Por todo ello es recomendable el suministro de un pienso completo y equilibrado, que aporte los niveles adecuados de fibra bruta, junto con los de energía y proteína, minerales y vitaminas. Con ello se asegura no solo el máximo rendimiento del animal en su aspecto deportivo o de trabajo sino la prevención de los cólicos, trastornos de frecuente presentación y siempre de difícil tratamiento.

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